En el asado no hay reglas. Si las tienes, te invito a que la rompas, te liberes y te adaptes a cada ocasión.  

 

Aprendí sin querer a hacer asados desde que tengo memoria, pero siempre con el mismo sistema del asado dominguero argentino. Si bien, es la mejor escuela del mundo, al llegar a Colombia me encontré con un mundo muy diferente y al poner resistencia al cambio de mi estructura de asar, no puede terminar con las brasas y me vi obligado entrar a la cocina para poder terminar. Por supuesto que los sabores tampoco fueron los mismos. 

 

Aquí comencé a estudiar sobre diferentes cortes, asadores, leña y cultura de cada región. Si tienes una estructura definida para hacer asados es factible que te cueste como a mi terminar o que quede rica una parrillada.  

 

Rompe los esquemas y comienza por el encendido y sostenimiento del calor. Revisa bien el asador, alturas de este, tipos de carbón o leña y luego los alimentos que hay y como los vas a asar. Si lo ves difícil simplemente prepara una fogata y pon la parrilla vertical, cuelga los alimentos y ya tienes un asado a la estaca. Todo esto debes tenerlo muy claro antes de comenzar.  

 

Bueno, ahora a elegir lo que vas a echar en los hierros: recomiendo que arranques con chorizos y morcillas, es lo primero que debes asar y lo primero en servir. Sugiero seguir con cerdo eligiendo la bondiola, con esta vas a la fija y está en todo el mundo, considerado como el corte más noble: siempre te hará quedar bien. En el tema de res, es necesario elegir un corte madurado con un mínimo de cuarenta y cinco días y máximo noventa. 

 

Mazorcas y quesos en la parrilla, verduras en las bresas (rescoldo) siempre van a hacer tú asado más divertido. Prepara salsas como chimi, criolla, pesto… o lo que creas que puede acompañar todo lo que vas a servir. Siempre recalco que si vas a usar picantes deben ser opcional, no a todos les gusta. 

Con las cantidades, esto es muy importante, un buen parrillero nunca se sobredimensiona en porciones. Si sobró mucho, hay dos formas de rendirlo: mal cálculo o tú asado no fue rico: ¡ojo! 

 

Igual, todo este proceso hace parte de un buen asado.  

Recuerda que los asados no tienen reglas solo recomendaciones basadas en experiencias.  

 

¡A lucirse!

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